miércoles, diciembre 10, 2008

La peor experiencia en vivo

Retomando un poco el post anterior, se me fue comentar una de las cuestiones que más me llamó la atención cuando buscaba el video de Low en youtube: ¡hay un monton de videos amateur que lo recrean! Ahí tienen un pasatiempo divertido que los salve del aburrimiento, cuando estén pensando, ¿y que podemos hacer? La respuesta es obvia, un remake de Low (ingredientes: un amigo y la ropa de tu vieja).

Y entrando en lo nuevo: ¿que es lo peor que puede pasarte en un concierto? Las posibilidades son varias, pero ¿Que tal que la banda haga un alto a la música para agarrarse contigo y humillarte delante de todo el público -y claro- que todo eso quede en video para la posteridad? Eso es lo que le pasó al sujeto del video que les dejo; un mocoso de no más de 16 años que tuvo la poco oportuna ocurrencia de tirarle lo que parece ser una zapatilla a Josh Homme. Mala idea.

Un poco de contexto: Queens of the stone age estaba participando en un festival noruego, en junio. Tres días antes de este concierto Josh se intoxicó con comida, y aun tenía fiebre y nauseas. Pidió que por favor no tiraran nada al escenario, un "muchacho" desafió la petición y pasó lo que pasó. Claramente la paciencia no estaba al 100%. Esta vez no hay subtítulos.

viernes, diciembre 05, 2008

De regreso/ Low

Es una de mis malas costumbres, entre muchas, el abandonar la redacción de este valioso blog. Se me hecha la yegua y dejo de escribir, o lo que escribo, como buen inconformista, no lo subo. Los visitantes/lectores más antiguos y más fieles (¿?) se habrán dado cuenta de que en ocasiones llegan a pasar varios meses y no hay nada de nada, así que como verán, se trata en efecto de una costumbre. Pero en fin. A ver si a partir de ahora mantengo a Pateandola con al menos una columna nueva al mes: para alivianar la tensión melómana, mantener en forma la capacidad de redacción y expresión de ideas (brigido), aportar al index de google y por último, para satisfacer la ansiedad voyerista de los lectores incógnitos que me conocen.

Y ya que estamos hablando de “voyeur” y aportes musicales (¿llegará algún desprevenido a esta columna buscando esa palabra en google?) los dejo casi a pito de nada con el controvertido video de uno de los singles del “One by one” de los Foo Fighters. Vetado de MTV en su momento, considerado de mal gusto, pero más que nada una excelente muestra de buena música y buen humor: Low. Un simpático clip donde Jack Black y Dave Grohl demuestran que uno puede emborracharse, pelear, travestirse y aun así divertirse sanamente. Con toque de video porno a lo Paris Hilton incluido (subtitulado).

video

Subtitulos por An4rchos, subido originalmente aquí.

miércoles, septiembre 03, 2008

Diva para todos

Una opinión sobre Madonna en Chile
(Nota: éste articulo si bien lo escribí originalmente para este blog, fue publicado primero en Rockaxis; ya saben, cuestión de difusión. Ahora vuelve a su terruño. La foto es cortesía de ellos. Parte de los comentarios son "transplantados".)

La presente es una simple constatación, no es mi ánimo molestar (por molestar) a ninguno de los respetables lectores. Bueno, en realidad es una opinión, y se podría decir que bastante cargada, pero sí tiene bastante de simple observación.

Creo que todo el asunto de “Madonna en Chile” hace rato que ya escapó a lo que puede considerarse una reacción normal por parte de nuestros medios y por parte de la misma “población”. La tele, la radio, las revistas, los diarios, todos han metido y siguen metiendo tanto ruido con el asunto que ya parece que no existe techo que pueda tocar.

Sí, pasa que hablar de Madonna es el tema de moda, porque cumplió 50 años, viene por primera vez y es tan re contra “incomparablemente-genial-e-inigualable-a-la-vez-que-incombustiblemente-deseada-y-admirable” que nadie puede dejar pasar la oportunidad, quedarse fuera del tren y perderse las ventas; pero aún así, dejando de lado esa odiosa costumbre mediática de saturar la existencia con lo que “la lleva” en el momento (también son los tiempos del iPhone) tildarlo del evento músical del año, del lustro o la década es de mal gusto.

Peor aún es que toda esa parafernalia de nuestros medios pseudo informativos se corresponde con un fervor que aparentemente de verás existe entre la gente. O sea, no es que la tele exagere por mostrar avisos del concierto de Madonna con macabra frecuencia, ni por dedicarle segmentos especiales y tiempo dentro de las noticias; es lo que de verdad es contingencia y que la gente quiere ver. Lo mismo con las radios y las columnas e informativos de diarios y revistas. Chile esperaba que viniera su reina, y al parecer fue nombrada como tal porque -también aparentemente- ella sí que sabe de música y estilo. Olvídense de la música con sentido y de los artistas que viven más de las ideas que del vestuario. De los que se preocupan más de tocar con el corazón en las manos que de preparar bailarines y coreografías. El pueblo demanda saber de su diva, y literalmente ¡demanda y clama ante tribunales por su derecho a adquirir una entrada!

Y claro, en respuesta al frenesí desatado por adquerir un ticket al magno evento, a un -por supuesto- magno precio (nuestras entradas son, comparativamente, los más caras del planeta), la productora ha respondido con un segundo concierto. Madonna x 2, en el mismo país al que traer a los Rolling Stones es absurdo por ser un mal negocio (como a tantos más).

La sensación final es que éste es el país del pop de trasnoche. Donde el rock y la música con corazón y pelotas (o carácter, lo que les venga más) sigue caminando al costado del mundo (por ahí ha de andar). En que se valora más el envase que el contenido, y en que todos se suben felices al carro de las pretensiones. Nada nuevo.

Por último, y ya que uno de los más “tremendos” méritos de Madonna es cambiarse de ropa y peinado en cada disco -y esto lo digo con mucho respeto- no sé que tanto le ven a la dama si a estas alturas del partido parece un Iggy Pop travestido. Y ojo que no es por la edad; mejor culpemos a las cirugías y las sobredosis de gimnasio.

Y así con las visitas ilustres. Cada uno con sus gustos, y la intolerancia no es mi juego. Pero claro, cuando los gustos de alguien más aparecen todos los días en todas partes uno puede comprensiblemente llegar a cansarse. Hay que reconocer en todo caso que son los gustos de la mayoría, y que “la mayoría manda”. Algunos escucharán música para llenarse, otros necesitarán un acompañamiento para bailar frente al espejo.

lunes, septiembre 01, 2008

Feel Like Makin' Love

Me conmueve el hecho de que en la simpleza radiquen tantos sentimientos. Por otro lado me alegra darme cuenta de que hay musicos que se dan cuenta de esto.

Es algo básico. El rockero por esencia compone canciones de amor, ya sea para conquistar a las groupies que despues quiere llevarse a la cama o una verdadera declaración al amor de su vida. Sea cual sea el caso, muchas veces terminan convirtiendose en obras maestras. La cosa acá no es centrarnos en la tematica del amor y el rock(eso podría dar para otro testamento), sino para mostrarles a uds. una pequeña gran obra de arte.

Nace de la gran voz de Paul Rodgers (Free, actualmente Queen y otros) y su banda Bad Company, considerada por muchos los exponentes del verdadero rock puro, pero que influenciados por grandes dosis de blues, country y folk, crean una variedad de matices en su música, sin perder la esencia.

"Feel like makin' love", de su album Straight Shooter, es una verdadera oda al amor y a la simpleza. Con una letra poco variada y sencilla, demuestra con contundencia lo que quiere expresar. Aquella sensacion de sentirse haciendo el amor a la mujer que desea y el anhelo de compañia eterna, es sin igual. Creo que el gran protagonista de esta canción es la voz de Paul, que prima sobre todo, y llendose por la mejor via, el del canto básico pero profundo, logra penetrar en nuestras mentes y corazones para enviar ese mensaje; a mi parecer, todo un éxito.

Como homenaje a esta canción, hace pocos años Jorn Lande, antiguo vocalista de Masterplan, realiza una versión en su album Unlocking The Past. Creo que el entendió el mensaje de esta canción, y quizo reproducirla con su propio sello.

Ustedes decidirán cual es la mejor version (Kid Rock tambien le hace un cover, pero ahí creo que mataron la música), pero sin duda, es una gran canción.

Primero, la version original de 1975 por Bad Company. La letra aquí.



Y acá, la canción tocada por Lande (solo el audio porque no hay video)



Enjoy

viernes, agosto 29, 2008

Whiskey in the jar


Apropiada para escuchar solo y en la comodidad del hogar o en el medio de la más ruidosa y devastadora de las parrandas. A media tarde o de madrugada, con sol o con lluvia, una canción que deja contento a cualquiera sin por eso transar en su espiritú rockero. Un tremendo mérito, una tremenda canción. Cómo no le iba a dedicar unas líneas. 

Que no sea un tema original de Metallica es un detalle, un pelo de la cola (que la odien los puristas y sea parte del período “vendido” es tema aparte). Es un cover que dió tan bien con la personalidad y el carácter de la canción que mandó al olvido a las versiones anteriores: no la habrán escrito, pero la llevaron a donde hubiera querido estar desde un comienzo (sí, todo es subjetivo, etc). En definitiva, se adueñaron de la canción (como después hizo HIM con Wicked Game, original de Chriss Isaak, sólo por dar otro ejemplo).

Lo interesante, entrando ya en el origen de la canción -y bienvenidos a la trivia musical- es que no todos saben que es un cover (sí, está en el Garage Inc., un disco de covers, pero la mayoría escucha más canciones que discos). Otros sí lo saben pero no saben de quién es la canción original, y hay otros que creen saberlo pero en realidad están equivocados. Bueno, alguna vez yo estuve, y en ese mismo orden, en esas tres distintas posiciones.

En un comienzo -hace ya re contra bastante- pensé que era original de Metallica. Ósea, la primera vez que la escuché nisiquiera sospeché que era un cover. A las únicas conclusiones que llegué fue que se habían mandado un tremendo tema y que las fiestas-de-solo-mujeres (viendo el video) eran lo más pateador/decadente/sensual sobre la tierra (todavía no descarto aparecerme en una, como que no quiere la cosa, así como “hey, que está pasando” y ver cual es mi suerte).

Tiempo después me enteré de que era un cover, y seguido de eso, llegué a saber que “originalmente” era de Thin Lizzy. Y claro, es verdad que el Whiskey in the jar de TL es el referente directo del cover que hizo Metallica -de hecho suena como una versión más lenta y “flower power” del Whiskey de Garage Inc.- pero tampoco fueron ellos los creadores de la canción. La suya también es una versión.

Resulta que la canción original, el Whiskey auténtico, es una canción popular irlandesa. Una canción de bar, al estilo de las clásicas canciones de marino viejo (letra sórdida incluída), para celebrar en las tabernas y animarse a seguir empinando el codo; a llenarse otro jarro con whiskey y seguir la fiesta. Lo que hizo Thin Lizzy fue adaptar esa canción a los esquemas del rock (de muy buena manera, al punto de dejarla casi irreconocible de la original), dando el pie para que luego Metallica -tomando esa base- pusiera la canción en un podio aun más alto.

Tres Whiskeys distintos para elegir. En los personal me quedo con el de Metallica, pero hay que reconocer la genial adaptación de Thin Lizzy (maestría de vieja escuela). Para que curioseen, la versión de TL aquí, y el original, interpretado por “The Dubliners” acá. Abajo el ya clásico video del reventon femenino. 


jueves, julio 31, 2008

Breve evocación

De como llegué en micro a una buena canción


Salí de mi casa apurado y cansado. Apurado porque había quedado de llegar a las 22:30 a una “junta” en la muy lejana casa de un amigo y ya eran casi las 22:00; y cansado, por que gracias a una prueba ese día, había dormido muy poco la noche anterior. Además, antes de salir había alcanzado a estar con suerte una hora y media en mi casa luego de haber pasado todo el día fuera.
En fin, ya sentado en la micro, “en camino” al punto de encuentro, decidí olvidarme de la hora y no complicarme mirando el reloj. Me habían advertido que el propósito de juntarse en la casa de este amigo era hacer “una previa” antes de partir a otro lado -un local en boga- así que lo peor que podía pasar con mi tardanza era que llegando me encontrara con que ya estaban todos listos para largar a otra parte, lo cual, no me importaba.

Así, me entregue a divagar y disfrutar el viaje costero de Valparaiso a Viña, conectado en parte a mis pensamientos y en parte al mundo que se me presentaba al otro lado de la ventana. Me recuerdo mirando a los barcos en el mar, apenas iluminado por los focos de la calle, y pensando que ya que tenía algo de tiempo libre debería terminar de escribir ese comentario que enfrentaba a Pink Floyd con los Rolling Stones, surgido de una conversación con amigos la semana anterior. Nunca lo hice, y la verdad mejor así. No tenía ningún sentido.

Pasado el rato, en algún momento del viaje, comenzó a sonar en la radio una canción que me era remotamente familiar y completamente fascinante al oído. Traté de recordar de donde la conocía, si es que de veras la había escuchado alguna vez antes, y de reconocer la voz de quien cantaba, pero nada. No tenía idea de que canción era ni tenía idea de que grupo podía ser. Lo malo, y absurdamente angustiante por decirlo de algún modo, era que estaba seguro de que si la dejaba pasar sin reconocerla, no iba a volver a escucharla probablemente en años, o peor aun, quizás nunca. Así que cansado como estaba, y por sobre el ruido de la micro, los pasajeros y la calle, intenté rescatar algunas partes de la letra. Memorizar algún pasaje que me sirviera para después buscar en google y llegar a una canción. Para poder individualizarla, escucharla y darme el gusto tranquilo. Por exagerado que suene, para quedar en paz.

“Dirty street”, “white skin”, “the race is almost run”. Esas fueron las frases que guardé en mi memoria, sin estar siquiera muy seguro de haberlas escuchado bien. Recordarlas hasta el día siguiente se volvió entonces en una de mis pequeñas grandes prioridades de esa noche.

Llegué a destino a buena hora, cuando de hecho aun faltaban varios de los comprometidos por llegar. Ahí entre la conversación despreocupada y relajada (aunque no por eso completamente trivial), aprovechabamos todos un oasis de tranquilidad, a salvo de las preocupaciones del estudio. Un momento de calma antes de la nueva tormenta (era período de exámenes).

Olvidandome del sueño y con un vaso de ron-cola en la mano, le comenté a uno de mis buenos amigos (colaborador de este blog) el haber escuchado una canción “genial” y “muy clásica” en la micro y no tener idea del nombre ni de nada; pero que claro, iba a encontrarla y compartirla. Estaba realmente determinado a completar mi pequeña misión con éxito.

Así, y mientras la noche seguía su curso, entre conversación, risas, y música para el pueblo, no olvidaba del todo la canción que tenía que encontrar. Ni en el auto conducido por un irresponsable y feliz amigo camino al local de turno discutiendo las virtudes y defectos de Lucybell (¿1:00 am?), ni en la cola para entrar al local “hechando la talla” y “finiquitando la guagua” con los contertulios (¿1:20?), ni dentro del mismo, y a pesar del estruendo del nefasto reggaeton (¿1:25?). Ni siquiera -y sorprendentemente- lo olvidé a la salida, ya encaminandome de regreso al hogar, y con la conciencia más nublada que diáfana (¿5:30 am?). Seguía aun ahí, aunque remota, en algún lugar entre mi satisfacción y mi cansancio. Una buena noche.

Debo haber despertado a las dos de la tarde. Aunque aun algo cansado, “no presentaba mayores daños”. No es malo cambiar el pisco por el ron (en relación precio/calidad, claro).

Me senté frente al computador, y casi por reflejo conecté msn y abrí google. Escribí mis palabras mágicas, aun intactas, y agregué “lyrics” a la busqueda. Apareció, para suerte mía, el nombre de una canción: “The days of Pearly Spencer”. El autor eso sí, indeterminado. Aparecía muchas veces Marc Almond y otras (muy)pocas David McWilliams. Youtube me sacó de la duda. Según noté, la versión más difundida y popular es la de Almond, pero no es más que eso: una versión, un cover. La original, y que asaltó con su melodía en mis oídos, era en la voz y guitarra de McWilliams.

Más tarde, el mismo amigo a quién le había comentado sobre la entonces desconocida canción la noche anterior -demostrandome las ventajas de Emule sobre KaZaa- la buscó y me la envío vía msn. El resto del día siguió agradable y tranquilo; y para mejor, con una canción vieja refrescando mi lista de música.

Julio de 2006


Fotografía por Puff

viernes, junio 20, 2008

Sobre el supuesto plagio de Coldplay


Resulta que el vocalista del grupo “Creaky Boards”, unos gringos indie sin difusión de Nueva York, subió un video a Youtube donde acusa a Coldplay de haber plagiado la melodía de su canción “The songs I didn't wright” para transformala en el nuevo insípido hit de su último disco: Viva la Vida. Bueno, para demostrar su punto, compara trozos de las dos canciones y ofrece “pruebas” de que su canción es anterior a la de los británicos. La mayor de todas: Chris Martin, la voz de Coldplay, habría estado de público en una de sus presentaciones escuchando “The songs I didn't wright” antes de que existiese “Viva la Vida”. Como sea, de solo escuchar la comparación de las canciones es verdad que algo hay. Una reminiscencia, un aire, un parecido, pero nada concluyente. ¿Y que dijo Coldplay?

Como perros grandes no se metieron a pelear con los quiltros de barrio. No hay amenaza de demanda ni nada. Dijeron tener pruebas de que en la fecha en que los “Creaky” vieron a Chris Martin en el público este estaba encerrado en su estudio en Inglaterra, y que la canción ya llevaba harto tiempo guardada. Eso si, esperaban unas disculpas públicas y sería todo (como opinión personal ¿como se iban a hacer problema desde la posición en que están, sobre todo si el vocalista llega a su casa a acostarse con Gwyneth Paltrow?).

¿Y que dijo el público?

Las respuestas al video son más menos de dos tipos: los que dicen que “si, en realidad hay un parecido”, y los fanáticos de Coldplay que dicen que “por nada, que lo que el tipo quiere es hacer conocido a su grupo metiendo este ruido”. Pero entre los cientos y cientos de respuestas, de que si y que no, hubo un lúcido par, que dijo, “espérense un poco, si alguien aquí le copio a alguien fueron estos dos grupos lateros, y a nadie más y nadie menos que a Joe Satriani”. Así es. Joe Satriani.

Y así, hay otro video en youtube. Uno donde se compara “Viva la Vida” con “If I could fly” de Satriani, y el alcance es tremendo. Mucho más que una reminiscencia, un aire o un simple parecido. La melodía es casi calcada, al punto que quién hizo el video, después de mostrar partes de las dos canciones, las mezcla para que suenan simultáneamente y el resultado es genial. Se acompañan a la perfección al punto que parecen una sola canción, genialmente instrumentalizada por Satch. El detalle es que “If I could fly” tiene cuatro años más que la canción de Coldplay ¿Conclusiones?

Lo más probable es que todo sea una coincidencia y nadie le haya copiado a nadie. Estas cosas suelen pasar (sino, busquen en este mismo blog “Led Zeppelin v/s Pearl Jam”, de enero de 2007), pero es notable como los “Creaky” metían bulla reclamando un plagio por mucho menos de lo que Satriani, con justo motivo, podría haber agarrado y acusado de plagio a estos dos grupos. Y ahí él, tranquilo y sin molestar a nadie desde su podio de leyenda de las seis cuerdas.

Como moraleja, y por las dudas, apuesten siempre por “Satch”; y ¿por qué no?, escuchando la combinación Satch/Coldplay: podría evaluar una colaboración con los ingleses.

Abajo pueden ver el video de la comparación con If I could fly. El video del vocalista de “Creaky” aquí. (Nota: este texto fue republicado en Rockaxisblog el 28/07/08)